La marcha pacífica que los trabajadores del metal habían previsto para la jornada de hoy, tras el receso de la semana pasada en la negociación del convenio colectivo y la ruptura de ayer entre las partes, pronto se convirtió en un pulso entre antidisturbios y huelguistas.
Los cortes de tráfico a primera hora de la mañana convertían nuevamente a Vigo en un colapso circulatorio que parecía zanjado a las 11:30 horas con la concentración de los manifestantes en la Plaza del Rey, donde se ubica el consistorio vigués. Allí los portavoces de las tres centrales sindicales implicadas (CC.OO, UGT y CIG) agradecieron la presencia masiva durante ésta, y las jornadas de huelga previa, de los afectados, 27.000 en la provincia de Pontevedra, al tiempo que informaron de la retirada de la oferta por parte de la patronal. Esta última llevaba implícita fecha de caducidad, exactamente las 00:00 horas del lunes.
Molestos con la actitud de los empresarios, a la que calificaron de “irracional, incomprensible y radical”, argumentaron que la situación es más grave de lo normal. En su réplica anunciaron que a las convocatorias de hoy y mañana, le seguirán tres días de huelga la semana que viene, martes, miércoles y jueves, y que a partir del lunes será indefinida. “Convocaremos y desconvocaremos a nuestro antojo, lo que no estamos dispuestos es a que nos tomen el pelo”, aseguró Miguel Anxo Malvido en representación de la CIG. “Debemos ganar la batalla, se avecina un conflicto, duro y largo”, agregó Diego Atanes de UGT, refrendado por su compañero de CC.OO., Ramón Sarmiento.
Al término de la habitual asamblea y una vez llegados a la Plaza de América, la concentración pacífica desarrollada por los trabajadores pronto se tornó en carrera. Ocho grilleras de la policía a velocidad de vértigo aparecían en escena con la intención de disolver a los manifestantes. La zona abarrotada de ciudadanos que charlaban con algunos de los huelguistas no daban crédito a la acción de los antidisturbios.
Entre gritos, con las calles colindantes cercadas por el dispositivo desplegado se hacía imposible salir de la zona, muchos se decantaron por protegerse en el centro comercial Camelias que se convirtió en testigo de excepción. De ahí, hacía Barreras, donde se repetía en un “déjà vu” la imagen que dejaban ambos protagonistas en las primeras semanas de conflicto. Se volvieron a repetir las barricadas, el lanzamiento de tornillos y la defensa de los antidisturbios con pelotas de goma y tubos de humo.
Un fuerte pulso, en el que el órdago de la policía fue aceptado por los trabajadores que respondieron con todas sus fuerzas. Así la jornada deja, entre otros incidentes, varios contenedores quemados, un autobús con la cabina calcinada y varias lunas rotas, junto a las vallas de obra desperdigadas por las calles, lo que provocó la intervención de los servicios de bomberos para extinguir las llamas. Por otro lado, según ha podido tener constancia ABC, al menos cuatro trabajadores han resultado heridos tras su enfrentamiento con los antidisturbios, algunos por los impactos de las pelotas de goma, otros por golpes de porras.

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