A continuación un volante que hemos recogido por la red y que está siendo repartido en las protestas que se están sucediendo en España desde el 15 de Marzo. 

                                     ¡QUE SE VAYAN TODOS!


Somos muchos los que en estos días hemos confluido en las calles en las protestas. Todos nos hemos identificado en el rechazo a los partidos políticos, en el rechazo a los sindicatos, a los empresarios... Ante todo nos hemos dado cuenta de que hemos llegado   al   límite.   Que   estamos   hartos   de   ser   los   parias   de   este   mundo.   Que   no soportamos más que unos pocos se llenen los bolsillos y vivan como reyes, mientras que a otros nos aprieten las tuercas más allá de todo límite con tal de mantener la salud de la sacrosanta economía. Que sabemos que para cambiar esto tenemos que
luchar nosotros mismos, al margen de partidos, sindicatos y demás representantes que quieren endosarnos.Por encima de todo, esta realidad está expresando una cuestión fundamental que afecta   en   todo   el   mundo:   la   contraposición   de   necesidades   e   intereses   entre   la economía  y la humanidad. Esto lo han entendido perfectamente nuestros hermanos
rebeldes en el Norte de África, esto lo entendemos hoy aquí cuando la situación ya es   insostenible   para   todos   nosotros   y   salimos   a   luchar.   Hemos   aguantado   lo inaguantable, hemos sufrido un empeoramiento en las condiciones de vida que no se producían desde hace décadas. Pero finalmente hemos dicho basta, y aquí estamos, expresando nuestro rechazo a todo este sistema infernal que transforma nuestra vida en mercancia.


Queremos, por cierto, expresar nuestro rechazo tajante a la etiqueta de ciudadano. Bajo esa etiqueta se aglutina a todo bicho viviente, desde el político al parado, desde el dirigente sindical al estudiante, desde el empresario más forrado hasta el obrero más   miserable;   se   mezclan   condiciones   de   vida   totalmente   antagónicas.   Para nosotros   no   se   trata   de   una   lucha   de   ciudadanos.   Es   una   lucha   de   clases   entre explotados   y   explotadores,   entre   proletarios   y   burgueses   como   dicen   algunos. Parados,   trabajadores,   estudiantes,   jubilados,   inmigrantes...   formamos   una   clases social sobre la que recaen, en mayor o menos medida, todos los sacrificios. Políticos,
banqueros,   patronos...   forman   la   otra   clase   de   la   sociedad,   la   que   se   beneficia, también en mayor o menor medida, de nuestras penurias. El que no quiera ver la realidad de esta sociedad de clases vive en el mundo de las maravillas.

Llegados   hasta   aquí,   protestando   en   las   plazas   de   numerosos   ayuntamientos   del país, es hora de reflexionar, es hora de concretar nuestras posiciones, de orientar bien   nuestra   práctica.   La   heterogeneidad   es   grande,   sin   duda.   Hemos   confluido compañeros   que   llevamos   muchos   años   luchando   contra   este   sistema,   otros   que
hemos salido por primera vez a las calles, unos que tienen claro ir “a por el todo” (“lo queremos todo y ahora” rezaba una pancarta en la puerta del sol), otros  hablan de reformar diversos aspectos, otros se encuentran desorientados, otros solo quieren manifestar su hartazgo.... Y también hay quien, esto hay que tenerlo bien presente,  trata   de   pescar   en   rio   revuelto,   quien   busca   canalizar   este   descontento   para neutralizar su fuerza aprovechando las indecisiones y debilidades que portamos.


Desde luego algo que hemos discutido entre diversos compañeros en las calles es que nuestra fuerza está en el rechazo, en el movimiento de negación de lo que nos impide vivir. Es lo que ha forjado nuestra unidad en las calles. Pensamos que hay que avanzar por ahí, profundizar y concretar mejor nuestro rechazo. Por eso, porque la fuerza la tenemos en esa negación, tenemos claro que no solucionaremos nuestros problemas exigiendo mejorar la democracia, tal y como en algunas consignas se ha escrito, ni siquiera reivindicando la mejor democracia que nos imaginemos. Nuestra fuerza   está   en   el   rechazo   que   estamos   manifestando   a   la   democracia   real,   la democracia “de carne y hueso” que sufrimos día a día y que no es otra cosa que la dictadura   del   dinero.   No   hay   otra   democracia.   Es   una   trampa   reivindicar   esa democracia ideal y maravillosa que nos han contado desde pequeñitos.


De   la   misma   manera   no   se   trata   de   mejorar   este   aspecto   o   este   otro,   pues   lo fundamental seguirá en pie: la dictadura de la economía. Se trata de transformar totalmente el mundo, de cambiarlo de arriba abajo. El capitalismo no se reforma, se destruye. No hay caminos intermedios. Hay que ir al fondo, hay que ir a la abolición del capitalismo.
Hemos ocupado la calle a unos días de la fiesta parlamentaria, esa fiesta donde se elige quién será la jeta que ejecutará las directrices del mercado. Bien, es un primer paso. Pero no podemos quedarnos ahí. Se trata de dar continuidad al movimiento, de crear y consolidar estructuras y organizaciones para la pelea, para la discusión entre compañeros, para afrontar la represión que ya nos ha golpeado en Madrid y en Granada. Hay que ser conscientes que sin la transformación social, sin revolución social, todo seguirá igual.

Llamamos a seguir mostrando todo nuestro rechazo al espectáculo del circo electoral en todas las formas que podamos. Llamamos a levantar en todos lados la consigna “¡Que  se  vayan todos!”. Pero llamamos  tambien  a que la  lucha  continue tras las elecciones   del   Domingo   22.   A   que   vayamos   mucho   más   allá   de   estos   días.   No podemos dejar morir los lazos que estamos construyendo. 

Llamamos a la formación de estructuras para luchar, llamamos a que entremos en contacto, a que coordinemos el combate, a luchar en las asambleas que se están creando   haciendo   de   ellas   organos   para   la   pelea,   para   la   conspiración,   para   la discusión de la lucha, no para mítines ciudadanos. Llamamos a organizarnos en todo el país para luchar contra la tiranía de la mercancía.


                                      A LA CALLE, ¡A LUCHAR!
                          LA DEMOCRACIA ES LA DICTADURA DEL CAPITAL
                         EL CAPITALISMO NO SE REFORMA, ¡SE DESTRUYE!
                                                              

BLOQUE “¡QUE SE VAYAN TODOS!”

                                                                                   qsevayan@yahoo.es

                                                                                   19 de Mayo de 2011

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