LA ECONOMÍA ESTÁ EN CRISIS… ¡QUE REVIENTE!

La contradicción entre las necesidades humanas y las necesidades del capital (de la ganancia capitalista), es cada vez más aguda en todo el mundo. Los criminales tejes y manejes de bolsas y mercados, el calendario cínico y asesino de los planes de ajuste estructurales, las medidas anticrisis (despidos, EREs…) significan para nuestra clase cada vez más miseria, privación, envenenamiento cotidiano y generalizado. La catástrofe del capital se acelera y ¡es siempre nuestra clase la que paga la cuenta!

El capital nos ha desposeído de todo para obligarnos a trabajar. Somos esclavos de los burgueses que nos exprimen en las fábricas, en las oficinas, en el campo, en la calle o donde sea, y cuando no nos necesitan nos lanzan a la basura. Cuando la catástrofe que ellos han creado estalla, nos ponen en fila para que reventemos en la puta calle, a la espera que no nos quede ni un recurso para subsistir.

Lo que hoy pasa, no solo en las cuencas, no solo en Asturias, ni en España, sino en todo el mundo, no es producto de “malas políticas”, de los bancos, de la buena o mala voluntad… es el producto más genuino del capitalismo, de un sistema social cimentado en la explotación del hombre por el hombre, de la explotación de una clase sobre otra, de un mundo que avanza como una trituradora dispuesto a arrasar con todo rastro de vida en el planeta a medida que escupe valor, que chorrea capital.

Pero el proletariado no traga eternamente la brutalidad creciente de los múltiples ataques contra sus condiciones de vida. Hoy vemos que en la calle comienza a cocerse las nuevas luchas que se avecinan. Estos meses en diversos países nuestros hermanos ya nos han marcado como empezar, se han echado a la calle reapropiándose de medios de vida, enfrentándose al estado, rompiendo con la democracia, con el sindicalismo, respondiendo a sus medidas, esbozando la necesidad de organizarnos en nuestras propias estructuras de lucha.

En realidad no tenemos más que dos alternativas: luchar o reventar. No hay caminos intermedios. El reformismo, la fe en las promesas o la pasividad solo nos conducen a la derrota, a mantener en pie este mundo miserable que nos ahoga a la espera de que nos remate. Todos esos políticos y sindicatos que dicen representar a los obreros son expresiones de la bestia capitalista. Nunca fueron herramientas para luchar por los intereses proletarios, por nuestras necesidades. Fueron, son y serán herramientas del enemigo, estructuras del Estado, del capital, por muy rojo que se pinten.

Nuestra fuerza está única y exclusivamente en nosotros mismos. En organizarnos fuera y en contra de las estructuras del Estado, en romper nuestras divisiones sector por sector, región por región, en defender intransigentemente nuestros intereses contra los de la economía: ningún sacrificio, ninguna defensa de la empresa, ninguna delegación sindical, ninguna concesión. Retomemos la acción directa, organicemos y estructuremos la lucha, dirijamos nuestros destinos. Acabemos con el capitalismo.

Reventar o luchar, no hay otra alternativa para el proletariado.

No aceptemos ni un solo sacrificio. Impongamos nuestra fuerza colectiva

Organicémonos fuera y contra de los sindicatos.

Que retumbe ¡UHP! de nuevo en las calles.

 

CONTRA LA DICTADURA DEMOCRÁTICA DE LA ECONOMÍA…

POR LA DICTADURA DE NUESTRAS NECESIDADES HUMANAS

 

 

Ronda de proletarios para la propagación del comunismo